
La Argentina se convirtió en el primer país del mundo en autorizar una nueva tecnología destinada al control de malezas gramíneas resistentes a los herbicidas de uso habitual, en un avance que apunta a brindar una alternativa frente a uno de los principales desafíos que enfrenta hoy la producción agrícola. Así lo informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
La innovación está pensada para enfrentar especies que ya no responden de manera eficiente a productos ampliamente utilizados, como el glifosato. Estas malezas generan crecientes dificultades para los productores porque sobreviven a los tratamientos convencionales y reducen la eficacia de las estrategias de manejo implementadas en los lotes.
Además del problema que representan por su resistencia, estas plantas compiten directamente con los cultivos por recursos esenciales como agua, nutrientes y luz solar. También pueden actuar como hospedantes de plagas, hongos, virus y bacterias, incrementando los riesgos sanitarios y afectando el rendimiento de las producciones.
De acuerdo con la información oficial, la nueva tecnología fue desarrollada para el control de malezas gramíneas resistentes en cultivos de soja y algodón. También podrá utilizarse en aplicaciones de presiembra en cereales y maíz, ampliando así su alcance sobre algunos de los principales sistemas agrícolas del país.
El proceso regulatorio avanzó en distintas etapas. La molécula que constituye el ingrediente activo recibió la aprobación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) el 15 de diciembre de 2025, mientras que la formulación comercial fue autorizada en abril de 2026. Finalmente, el producto fue lanzado al mercado durante junio de este año.
Desde la Secretaría de Agricultura destacaron que esta herramienta ofrece una respuesta frente a un problema que se volvió cada vez más complejo en los campos argentinos, donde las alternativas disponibles han ido perdiendo efectividad ante la aparición de biotipos resistentes.
El anuncio también pone de relieve el perfil innovador del sector agropecuario nacional. En particular, remarcaron que la Argentina, tercer productor mundial de soja, figura entre los mercados agrícolas con mayor adopción de tecnologías de vanguardia, con productores que suelen incorporar tempranamente nuevas herramientas para mejorar la productividad y la sustentabilidad de los sistemas de producción.