
La Confederación General del Trabajo (CGT) definió un plan de lucha, que comenzará el próximo 22 de julio con una movilización frente al Congreso de la Nación, en respaldo al reclamo de los jubilados
La central obrera optó por un esquema de protestas basado en marchas y concentraciones, sin incluir por el momento un paro general, en una estrategia que sus dirigentes describen como un "modelo de acción".
La decisión surgió durante la primera reunión de la comisión encargada de organizar las medidas de fuerza. El objetivo de la convocatoria consistió en definir un cronograma común de actividades para las próximas semanas.
La primera protesta tendrá como eje el acompañamiento a las ya instaladas marchas en defensa de los derechos de los jubilados, uno de los sectores que la conducción sindical ubicó entre las prioridades de su agenda.
La marcha del 22 de julio buscará dar visibilidad a ese reclamo y marcar el inicio formal de una serie de acciones que se extenderán durante los próximos meses.
La planificación acordada por las organizaciones gremiales contempla una segunda movilización para el 7 de agosto, fecha en la que se desarrollará la tradicional marcha de San Cayetano, una convocatoria que todos los años reúne a movimientos sociales, sindicatos y organizaciones políticas.
El cronograma también incorpora una concentración frente al Ministerio de Economía para expresar el rechazo al nivel de endeudamiento de las familias. La fecha de esa actividad todavía no quedó establecida, aunque forma parte de las medidas consensuadas por la mesa organizadora.
La agenda de protestas además prevé la participación de la CGT en la Semana Social de la Iglesia, otra movilización por el Día de la Industria, que se conmemora el 2 de septiembre, y una actividad vinculada con la visita del Papa León XIV a Argentina, prevista para noviembre.
La central sindical resolvió hacerse notar y sostener un esquema de presencia permanente en la vía pública con prioridad en las movilizaciones como principal herramienta de presión.
La conducción descartó (por ahora) la convocatoria a una huelga nacional y eligió avanzar con un calendario de protestas distribuidas a lo largo de los próximos meses.