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En la Misa en honor a la Virgen Generala, la Iglesia pidió darle “batalla al narcotráfico y la violencia”

El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, encabezó la Misa central por el 212° aniversario de la Batalla de Tucumán y la fiesta patronal de la Virgen de la Merced. En su homilía, pidió “no ser indiferentes ante los privados de la libertad, los adictos y los sectores más vulnerables”.

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25 sept, 2024 06:46 a. m. Actualizado: 25 sept, 2024 06:46 a. m. AR
En la Misa en honor a la Virgen Generala, la Iglesia pidió darle “batalla al narcotráfico y la violencia”

Ante una multitud de fieles que se congregaron en la Plaza Independencia, donde se realizó la Misa central en honor a la Virgen de la Merced, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, instó a “darle batalla a la violencia, el narcotráfico y los atentados contra la vida”.


En su homilía, el líder de la Iglesia Católica en nuestra provincia recordó la valentía del Ejército Argentino al mando del General Manuel Belgrano y del pueblo tucumano para imponerse en la batalla del 24 de Septiembre de 1812, de la que este martes se cumplieron 212 años.


“En este momento tan difícil de nuestra historia, como los decididos de 1812 y Manuel Belgrano, nos dispongamos, nosotros también, a presentar batalla al egoísmo, la ambición y la indiferencia; a la violencia, el narcotráfico y los atentados contra la vida en todas sus etapas. Hoy presentemos batalla para que la alegría, la paz, la libertad, la justicia, la dignidad de cada tucumano y el amor fraterno reinen entre nosotros”, expresó el arzobispo.


Ante la atenta mirada del gobernador Osvaldo Jaldo, entre otras autoridades que participaron de los festejos, que incluyeron una procesión que unió a la Plaza Belgrano con la Plaza Independencia, monseñor Sánchez convocó a los tucumanos a seguir el modelo de la Virgen Generala y a convertirse “en misioneros del Reino de Cristo” escuchar a quienes padecen “necesidades y angustias”. También instó a acercarse con misericordia a los oprimidos de hoy, a los más pobres, a los privados de libertad, a los adictos y a los sectores más vulnerables. “No pasemos indiferentes… los socorramos, sirviéndolos con generosa humildad, respondiendo a sus clamores, como lo hizo María de la Merced en 1812”.


El líder religioso también bregó porque “reine la justicia desde la verdad y el amor, superando los conflictos desde la misericordia y el perdón y fortaleciendo la fraternidad entre todos”.


En la Misa en honor a la Virgen Generala, la Iglesia pidió darle “batalla al narcotráfico y la violencia”

En otro tramo de su homilía, monseñor Sánchez dijo que “la Virgen de la Merced abre sus brazos, nos ofrece sus manos maternales para ofrecernos la misericordia, la vida y el amor del Señor”.


En ese punto, pidió a las autoridades y fieles presentes en la Plaza Independencia recordar “las enseñanzas que nos dejaron los tucumanos de 1812: la fe y confianza en Dios y la Virgen; el amor por la una patria libre; la valentía y la decisión; el poner todo de sí, lo que tenían, sabían y hasta sus propias vidas para presentar batalla en Tucumán”.


El arzobispo convocó a honrar a la Virgen de la Merced, patrona de los tucumanos y Generala del Ejército Argentino. “Ella es la tierna Madre de Dios que nos cuida y protege a los tucumanos desde la fundación de Tucumán en Ibatín en 1565, el traslado de la ciudad a este emplazamiento 120 años después. Ella es invocada por Belgrano como protectora del ejército y del pueblo tucumano en la Batalla de Tucumán, aquel 24 de septiembre de 1812, que luego posibilitó la declaración de la Independencia en 1816. Ella es el signo del amor y la misericordia de Dios para su pueblo. Ella es la madre que nos sigue acompañando en el camino de la vida a los tucumanos, especialmente a los que sufren diversas cautividades”, concluyó monseñor Sánchez.

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