
El incremento de las tasas de interés observado durante el proceso electoral de 2025 generó un impacto directo en la capacidad de pago de los hogares argentinos, disparando los niveles de morosidad. Este fenómeno afecta con especial dureza a los usuarios de servicios financieros no bancarios, como billeteras virtuales, cooperativas y cadenas de consumo, donde el índice de irregularidad creció de forma exponencial en menos de un año. Según datos del Banco Central (BCRA) analizados por consultoras privadas, el nivel de endeudamiento general respecto al ingreso superó registros de los últimos 15 años, evidenciando una situación de vulnerabilidad financiera tanto en sectores formales como informales.
Uno de los datos más destacados del Informe de Estabilidad Financiera procesado por la consultora EcoGo es la disparidad en el cumplimiento de los pagos según la entidad otorgante. Mientras que la banca tradicional mantiene niveles de mora relativamente bajos, situados en un 4,4%, las entidades no bancarias (proveedores no financieros de crédito) sufrieron un deterioro abrupto:
Noviembre 2024: 7,4% de irregularidad.
Octubre 2025: 20% de irregularidad.
Este salto implica que la falta de pago en el sector no bancario casi se triplicó en solo once meses. Fuentes oficiales atribuyen la mayor solvencia de los bancos a mecanismos de cobro automáticos, como el débito directo, y a tasas de interés más competitivas que los clientes priorizan resguardar.
El peso de la deuda sobre el salario
El informe dirigido por la economista Marina Dal Poggetto advierte que la carga financiera ya supera la capacidad de generación de recursos de los hogares. Actualmente, el compromiso crediticio total de las familias representa el 137% de sus ingresos mensuales, un incremento notable frente al 100% registrado hace un año.
La situación se agrava en segmentos específicos: “Para los trabajadores informales y los cuentapropistas la situación es un poco más crítica: el endeudamiento equivale al 143% de su remuneración”.
En términos nominales, la deuda promedio por cliente se sitúa en $5,6 millones, en un mercado donde coexisten 542 empresas dedicadas al otorgamiento de préstamos fuera del sistema bancario, incluyendo cadenas de electrodomésticos y supermercados.

El análisis técnico subraya que no solo creció la mora, sino que la calidad de la deuda restante empeoró significativamente. La deuda considerada incobrable en el sector no bancario se duplicó, pasando del 2,8% al 5,6%, mientras que los créditos catalogados como de "riesgo alto" saltaron del 2,5% al 8% del total.
Asimismo, el BCRA detalló que el atraso generalizado en los préstamos a las familias se ubicó en el 7,8%, una cifra que contrasta con el sector empresarial, donde la irregularidad es de apenas el 1,9%. Según el informe oficial: “Frente a igual período del año anterior, el aumento fue marcado: doce meses atrás la mora de los hogares apenas superaba el 2%. En términos históricos, se trató de un registro que no se observaba desde hacía 15 años”.
Finalmente, el reporte indica que el total del crédito al sector privado alcanzó una mora del 4,5% en el último mes relevado, consolidando un sendero de crecimiento en la irregularidad que preocupa a los analistas del mercado financiero local.