
Foto: creada con IA
El fútbol tucumano atraviesa uno de sus momentos más delicados en lo económico, y la crisis no distingue de categorías: alcanza a los dos grandes, San Martín y Atlético Tucumán. El cuadro económico general del país golpea de lleno a las instituciones deportivas, aunque no todos los clubes lo transitan de la misma manera puertas afuera: mientras algunas entidades de la categoría blanquean sin vueltas los problemas que atraviesan, en San Martín y Atlético la situación se maneja con mayor hermetismo, aun cuando las señales de ajuste ya son evidentes puertas adentro.
En medio de este panorama, resulta llamativo quealguna parte de la dirigencia se viaje al Mundial mientras puertas adentro nadie termina de hacerse cargo de la crisis que golpea al club. La atención puesta en la vidriera mundialista contrasta con el silencio en las inferiores y en las otras disciplinas, donde la orden que bajó fue clara: quien quiera seguir compitiendo, que salga a buscar sponsors por su cuenta porque no hay fondos disponibles. Nadie transparenta del todo cuánto se debe ni hasta cuándo se puede sostener la estructura, y esa falta de respuestas termina recayendo en jugadores y familias que sostienen el día a día de las inferiores sin certezas económicas.

En San Martín el ajuste ya se sintió en la salida de varios futbolistas: se dieron de baja contratos de jugadores que no rindieron en lo futbolístico, aunque la decisión también estuvo atravesada por lo económico. La dirigencia además reacomodó sueldos que habían quedado altos en relación al presupuesto actual, mientras que en la Liga Tucumana la mitad de los planteles cobra apenas viáticos.
Atlético Tucumán, por su parte, también lleva un parate prolongado y evalúa la posibilidad de desprenderse de algún futbolista para hacerse de recursos frescos. La diferencia con San Martín pasa por la estructura: el Decano cuenta con ingresos por televisión y con una base de jugadores de mayor valor de mercado, lo que le da más margen de maniobra a la hora de salir a vender. Aun así, la crisis también se filtra en el club de 25 de Mayo y Chile, donde varios futbolistas fueron advertidos puertas adentro de que, si les llega una oferta de otro lado, no duden en escucharla.

El cuadro se completa con Tucumán Central, que en el Federal A ya perdió futbolistas porque no pudo sostener las promesas salariales acordadas al momento de la firma, algo que empujó a varios jugadores a liberar su pase y aceptar ofertas de otros clubes. El desafío, en los tres casos, pasa por no esconder la palabra crisis: blanquear la situación suele ser el primer paso para que el hincha y el socio salgan a acompañar. Los resultados deportivos también juegan un rol central en la salida: un equipo que gana atrae público a la cancha, y esos ingresos son, hoy, un salvavidas real para instituciones que necesitan volver a respirar.
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