
Foto: El Tribuno de Salta
Los cuatro policías que aparecieron tras un intento de robo de droga ocurrido el domingo fueron separados de la fuerza junto a tres de sus compañeros de destacamento. La Justicia Federal investiga si tuvieron participación en el violento hecho.
Las sospechas recaen sobre ellos porque se presentaron en una camioneta particular en el sitio en que la camioneta en que dos mujeres llevaban 70 kilos de cocaína resultó baleada. No era su jurisdicción, no tenían ninguna orden de ir allí y circulaban en un vehículo secuestrado en otra causa judicial. Además, al ver a los investigadores, se fueron rápidamente sin dar explicaciones.
Los policías, además, no informaron a sus superiores de la novedad, no dejaron constancia en el libro de guardia cuando abandonaron el puesto 7 de Abril donde debían estar y no confeccionaron acta sobre su intervención en territorio salteño. Por ello, se separó a los cuatro que estuvieron en el sitio y a los otros tres que prestan servicios en el destacamento.

Se secuestraron los teléfonos y las armas reglamentarias de los cuatro policías investigados, además del libro de guardias y una camioneta que ya había sido secuestrada en otra causa penal.
Los investigadores buscarán, con esos elementos, determinar si los policías estuvieron durante el ataque por casualidad o si tuvieron alguna participación, ya sea como parte de los asaltantes o como seguridad para las mujeres que traficaban la droga.
El violento ataque que se investiga ocurrió el domingo por la mañana en la ruta 34, a la altura de El Potrero. Allí, dos mujeres que circulaban en una Renault Duster fueron emboscadas por una camioneta blanca sin patente. Como intentaron escapar, señalaron, los agresores abrieron fuego contra ellas, destrozándoles la luneta. De inmediato, llamaron a la Policía de Salta, denunciando que habían intentado asaltarlas.
Sin embargo, cuando los investigadores revisaron el vehículo, encontraron que uno de los balazos había dejado al descubierto un doble fondo, en que las mujeres habían escondido 70 kilos de cocaína.
La sorpresa fue aún mayor cuando las identificaron. Una de ellas, Ivana Georgina Portal, era médica y trabajaba en Gendarmería Nacional. La otra, Delia Yolanda Tame, se desempeñaba como cosmetóloga y manejaba el vehículo. Ambas quedaron detenidas. Más tarde, se identificó al presunto atacante, que también fue privado de la libertad.
Los pesquisas entendieron que, probablemente, se trataba de un intento de “mexicaneada”. Se trata de un robo que se planifica contra quienes trasladan droga para quedarse con el botín. No se descartó tampoco otra versión, un poco más complicada pero frecuente: que quienes hayan encargado el ataque hayan sido los propios proveedores de la droga, para evitar pagarle a quienes trasladan la droga y dejarlos endeudados.