
Marcos Ramos frente al tribunal. Foto: La Nota Tucumán
Marcos Alberto Ramos repasó, con dolor, los años que pasó junto a sus apropiadores, creyendo que eran sus padres. Lo hizo en el marco del juicio que se realiza en Tucumán por su sustracción y sustitución de identidad durante la última dictadura cívico militar.
Ramos fue secuestrado cuando era un bebe junto a su medio hermano Elías Ismael Suleiman, de ocho años, en un operativo violento en 1976 en el barrio San Cayetano de San Miguel de Tucumán.

La madre de ambos, Rosario del Carmen Ramos, fue secuestrada en varias ocasiones y vista por última vez a finales de 1976. Su padre, Pastor Dante Campos, se encontraba en la clandestinidad al momento del nacimiento de Marcos y permanece desaparecido.

Tras ser llevados a una casa en Tafí Viejo, los hermanos fueron separados . Elías logró huir, pero Marcos fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, personal civil de Inteligencia, quien lo inscribió falsamente como hijo suyo y de su esposa, Ilda Sánchez.
La fiscalia sostiene que Sánchez y su esposa (ya fallecidos) actuaron bajo el aval del entonces capitán Carlos Alberto Vega, actual imputado en el juicio.
Vega se desempeñaba en el Destacamento 142 de Inteligencia, con asiento en la provincia de Tucumán. Allí, era jefe de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia
Una infancia violenta
Ante el tribunal, Marcos relató como fue crecer con sus apropiadores. “Lo que viví en esa casa fue un infierno. Siempre había peleas y yo me ponía mal cuando había discusiones. Me acusaban de robos, de cualquier cosa, y siempre entraban a hurgar en mi habitación”, recordó.
“Cuando Ilda se enojaba conmigo yo tenía que bajarle las manos porque me quería pegar. Una vez me tiró al piso y me agarró a patadas”. Luego, aseguró que ‘Pecho’ le pegó con un látigo cuando tenía entre 12 y 13 años. “Me marcó toda la espalda”, aseguró.
Marcos recordó que en el año 2015 fue contactado por el fiscal Rovira y el personal del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para poder tomar una muestra Tres años más tarde, le confirmaron que era hijo de Rosario del Carmen Ramos y hermano de Elías Ismael Suleiman. Entonces, pudo tomar la decisión de abandonar la casa en qué creció.
“Yo no sabía que Elías me estaba buscando, no sabía nada de todo eso hasta que lograron dar conmigo”, dijo.
Ilda Campos, tía paterna de Marcos, también prestó declaración. “Yo sabía que tenía un sobrino porque ella estaba embarazada. Cada vez que nos pedían sangre por si aparecían Pastor o su hijo, pensábamos en él”, dijo. “Es algo hermoso para mí. No puedo expresarlo en palabras, pero es emocionante saber que recuperé al hijo de mi hermano”, agregó.
La ciencia
El proceso de recuperación de su identidad fue largo y dependió de la evolución tecnológica del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Aunque Marcos fue contactado en 2015, no fue sino hasta 2018 que se confirmó su vínculo con la rama materna y pudo reencontrarse con su hermano Elías tras 42 años de separación. Sin embargo, la filiación paterna seguía siendo insuficiente con los métodos tradicionales.
La directora del BNDG, Mariana Herrera Piñero, explicó ante el tribunal cómo el organismo pasó de analizar 33 marcadores genéticos en 2018 a casi 4.000 en 2022. Esta tecnología de avanzada permitió contrastar un remanente genético de Marcos con su tía paterna, Ilda Campos, determinando con certeza científica que Marcos es efectivamente hijo
de Pastor Dante Campos.