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Con una Catedral colmada de fieles, el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, presidió este Jueves Santo la Misa Crismal, acompañado por el obispo auxiliar Roberto Ferrari y el cardenal Luis Villalba, arzobispo emérito, junto a sacerdotes de toda la arquidiócesis.
La celebración comenzó a las 10:30 con una procesión por el interior del templo y tuvo su momento central en la bendición de los óleos que serán distribuidos en las parroquias para la administración de los sacramentos durante el año.
Antes de la homilía, se vivió un momento especial cuando se pidió un aplauso para todos los sacerdotes en su día, en el marco de la institución del sacerdocio ministerial.
Durante su mensaje, el arzobispo puso el foco en el sentido del ministerio sacerdotal y la misión de la Iglesia. “El Espíritu del Señor está sobre nosotros para acercar la presencia del Señor y su misericordia a los hombres”, expresó, al tiempo que remarcó: “A pesar de nuestra fragilidad, somos llamados a llevar la Buena Noticia y la misericordia en este tiempo que nos toca vivir”.

En ese marco, convocó a fortalecer el camino pastoral con un estilo de mayor cercanía. “Queremos vivir el valor de la cercanía, ofreciendo a cada hermano el abrazo del Señor con gestos de compasión y misericordia”, sostuvo, y agregó: “No nos cansemos, no tengamos miedo de iniciar procesos para hacer la voluntad de Dios, caminando juntos con estilo sinodal”.
El arzobispo también destacó la vida sacerdotal en sus distintas etapas y agradeció el compromiso de quienes integran el clero tucumano. “Agradezco el testimonio de fidelidad de los sacerdotes mayores, el entusiasmo de los jóvenes y la responsabilidad de quienes están en la edad intermedia”, señaló.

Durante la homilía, hubo además un reconocimiento a los aniversarios sacerdotales, en particular a los 50 años de ordenación del padre Julio César Gómez Aranda y los 25 años de Daniel Clerici, Carmelo D’Elia, Leonardo Valoy y Hugo Noguera. También se recordó a Francisco Rojas y Juan Viroche, ya fallecidos, y al padre Carlos Salica, quien murió el año pasado.
En otro tramo, Sánchez hizo referencia a la vida comunitaria de la Iglesia y a la necesidad de fortalecer la fraternidad sacerdotal. “Ningún pastor existe por sí solo”, citó, al remarcar la importancia de la comunión entre obispo, sacerdotes y laicos.

Foto: Analia Jaramillo - La Gaceta
¿Qué es la Misa Crismal?
La Misa Crismal es una celebración litúrgica en la que el obispo bendice los óleos —de los catecúmenos, de los enfermos y el Santo Crisma— que serán utilizados durante todo el año en los sacramentos. Además, en esta ceremonia los sacerdotes renuevan sus promesas como signo de comunión y servicio dentro de la Iglesia.
Se celebra en el marco del Jueves Santo, jornada en la que se recuerda la Última Cena de Jesús y la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, dando inicio al Triduo Pascual, uno de los momentos más importantes del calendario litúrgico.
Desde la Iglesia local invitaron a los fieles a acompañar con sus oraciones a los sacerdotes y a participar de las celebraciones de Semana Santa, en un tiempo que convoca a la reflexión, la fe y la vida comunitaria.