
Este proceso, impulsado tras la firma de un memorando en Francia por el presidente Donald Trump, apunta a resolver cuestiones estratégicas como la libre navegación en el Estrecho de Ormuz y la liberación de activos financieros iraníes congelados. El vicepresidente JD Vance confirmó que las conversaciones técnicas se intensificarán en los próximos días, aunque el gobierno iraní, a través del presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf, reiteró que defenderá sus condiciones y líneas rojas innegociables.
Paralelamente, la violencia en el sur de Líbano ha alcanzado niveles de extrema gravedad, con bombardeos israelíes que dejaron al menos 18 fallecidos y decenas de heridos en zonas residenciales. La situación se tornó aún más tensa tras la muerte de cuatro soldados israelíes en la localidad de Kfar Tebnit, hecho que motivó que el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtiera que Israel impondrá un costo elevado a las milicias de Hizbulá por estos ataques.
A pesar de la virulencia de los combates, medios regionales informaron durante la jornada sobre un posible cese al fuego alcanzado entre las partes, sujeto al cumplimiento recíproco de las condiciones de seguridad en la frontera. Mientras el Comando Central de Estados Unidos mantiene presencia naval en la zona para velar por el cumplimiento de los acuerdos vigentes, el futuro de la paz regional sigue supeditado tanto al éxito de las mesas de negociación como a la contención de los enfrentamientos armados en territorio libanés.