
Las fuerzas armadas norteamericanas, a través del Comando Central del ejército estadounidense conocido bajo las siglas CENTCOM, oficializaron durante el lunes la concreción de un décimo operativo consecutivo de bombardeos sobre Irán. Las maniobras bélicas reportadas por las cadenas CNN y CBS News tienen como finalidad primaria degradar de forma sustancial las instalaciones defensivas que amenazan el tráfico de embarcaciones comerciales en la zona del estrecho de Ormuz.
El marco de las acciones bélicas se da tras un fin de semana con bajas confirmadas por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, donde se registró la muerte de dos soldados en una base situada en Jordania sumada a la búsqueda de un tercer militar desaparecido en el mismo sitio. A este escenario se sumó el fallecimiento de otro efectivo en Irak mientras realizaba tareas de detonación controlada sobre restos de un dron de ataque unidireccional de origen iraní previamente neutralizado.
En materia de damnificados, funcionarios gubernamentales reportaron que cerca de cien militares norteamericanos sufrieron diversos grados de lesiones desde el siete de julio tras una serie de incursiones aéreas enemigas contra puestos militares en Oriente Medio. A pesar de las cifras divulgadas, las fuentes oficiales destacaron que el noventa y seis por ciento de los afectados ya logró recuperarse y retomar sus funciones operativas en la zona de conflicto.
El vocero principal del Pentágono, Sean Parnell, ratificó los datos mediante un comunicado institucional donde precisó la evolución médica del personal afectado durante las últimas semanas. El funcionario remarcó que la inmensa mayoría de las dolencias padecidas correspondieron a conmociones cerebrales leves, destacando la predisposición del personal de salud y de la tropa para reincorporarse rápidamente a las tareas encomendadas.