
Marcelo Cosiansi, abogado defensor
El abogado que representa a Felipe “El Militar” Sosa anticipó cuál es la hipótesis sobre la muerte de Érika Antonella Álvarez, ocurrida el 7 de enero. Marcelo Cosiansi no negó que la joven haya fallecido en la casa de su defendido, en Yerba Buena, pero aclaró que no se trató de un homicidio.
En diálogo con Radio Ciudad, Cosiansi dijo que la víctima mantenía una relación de pareja con Luiz Carlos Da Rocha, conocido como “Cabeça Branca”, condenado a 50 años de prisión por distribuir droga a varios continentes, comprando a diputados y senadores brasileños y paraguayos. Aseguró que los medios de comunicación informaron que está preso, pero que en la causa no se pidió formalmente esa información al vecino estado.

Según Cosiansi, Sosa reconoce que al momento de morir Érica estaba a solas con él en su casa. Sin embargo, asegura que no fue asesinada. ¿Por qué escondió entonces el cuerpo y lo arrojó en un descampado en Manantial Sur? Por miedo a una venganza del brasileño, deslizó.
“Nosotros nunca hemos negado que Felipe se encontraba a solas con Erika. Lo que sostenemos es que se trató de una muerte accidental. Lamentablemente, no se realizaron estudios toxicológicos ni otros análisis complementarios que habrían sido determinantes para establecer científicamente la causa del deceso. Actualmente no se puede determinar con precisión la causa de la muerte, pero Felipe no la tocó ni la golpeó en ningún momento. Él la conocía desde hacía años”, dijo.
“Es un dato de suma trascendencia que no figura en el legajo judicial. La propia hermana de Erika declaró que la víctima le había comentado que su pareja hablaba una mezcla de portugués y guaraní, y que al revisar sus pertenencias encontró el DNI de Luis Carlos Da Rocha. La relevancia jurídica radica en el contexto: Felipe también padecía un problema de consumo problemático y se encontraba en un estado de severa paranoia. Que una persona fallezca accidentalmente en tu casa, y que resulte ser la novia de un peligroso narcotraficante internacional, explica el pánico extremo que sintió Felipe y las decisiones desacertadas que tomó inmediatamente después del deceso”, especificó.

El letrado agregó que su cliente es un veterano del Ejército que se casó, se divorció y mantuvo buen vínculo con todas sus parejas, sin denuncias previas por violencia. “En la audiencia de formulación de cargos, el fiscal sostuvo que Erika había sido asesinada mediante una maniobra de estrangulación conocida como ‘mata león’. Esta maniobra presiona la carótida e interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, provocando un desmayo temporal, y no la rotura de vértebras. Sin embargo, esa hipótesis inicial con la que justificaron la prisión preventiva ha cambiado. Ahora aducen la existencia de golpes, los cuales no han sido constatados por nuestros peritos, quienes son profesionales sumamente cualificados, titulares de cátedra y con maestrías en la Universidad de Salamanca”, dijo Cosiansi.
Finalmente, reclamó lo que considera condiciones de aislamiento extremas en el penal de Benjamín Paz, donde Sosa cumple prisión preventiva. “Lo que ocurre con Felipe es, lisa y llanamente, tortura y trato cruel y degradante. Lleva seis meses bajo un régimen de aislamiento extremo de 20 horas diarias en una celda individual, donde realiza todas sus comidas en absoluta soledad. Las entrevistas con su defensa y las visitas familiares se realizan a través de un acrílico con apenas tres pequeños orificios, lo que obliga a pegar el oído para poder comunicarse. Esto imposibilita ejercer una defensa técnica eficaz y digna. No nos permiten ingresar teléfonos celulares para mostrarle los videos de las declaraciones que están cargadas en el sistema”, finalizó.