
El excapitán de inteligencia del Ejército Carlos Alberto Vega comenzó a ser juzgado esta semana por el Tribunal Oral Federal de Tucumán, acusado de participar en la sustracción y sustitución de identidad de Marcos Alberto Ramos, el nieto recuperado 128, y de haber contribuido a tornar incierta la identidad de su medio hermano, Elías Suleiman, durante la última dictadura militar.
Vega llegó al debate oral como único imputado de la causa, luego del fallecimiento de otros acusados durante la instrucción. Según la acusación, el exoficial habría tenido un rol clave, debido a su función y a su vínculo con el fallecido Víctor Lucio Sánchez, personal civil de inteligencia del Ejército que inscribió falsamente a Marcos Ramos como hijo propio y de su esposa en 1977.
La investigación sostiene que las maniobras desplegadas derivaron en la apropiación del niño y en la falsificación de la documentación utilizada para acreditar su identidad, mientras que en el caso de Elías Suleiman las acciones tuvieron como consecuencia tornar incierto su estado civil. Los hechos son considerados delitos de lesa humanidad.
El tribunal está integrado por el juez Federico Bothamley y las juezas Ana Carina Farías y Cristina Edith Giordano. Tras la lectura del requerimiento de elevación a juicio, la defensa de Vega planteó la nulidad de la citación a juicio, aunque el planteo fue rechazado por los magistrados al considerar que no se habían vulnerado las garantías del debido proceso ni el derecho de defensa del acusado.
Durante la primera audiencia declaró Elías Suleiman, quien reconstruyó los secuestros sufridos por su madre, Rosario del Carmen Ramos, y relató cómo, siendo niño, fue separado de su medio hermano Marcos luego de un operativo realizado por fuerzas militares en una vivienda donde ambos permanecían al cuidado de una mujer en Tucumán. “A Marcos y a mí nos sacaron unos señores que nos subieron a un Falcon verde. Yo lo llevaba en mis brazos, él lloraba mucho, yo no lo podía calmar. No dejó de llorar hasta que llegamos a Tafí Viejo”, recordó Suleiman ante el tribunal.
Según su testimonio, ambos fueron trasladados a una casa donde una mujer apartó a Marcos y se lo llevó a otra habitación. Elías nunca volvió a verlo hasta 2018. Posteriormente fue entregado a otra familia, donde sufrió malos tratos, le cambiaron el nombre e intentaron inscribirlo con otra identidad, aunque logró escapar y reunirse con su padre.
También brindó testimonio Ana Carolina Saim, referente del Programa de Abordaje de la Dirección de Salud Mental y Adicciones del Sistema Provincial de Salud, quien coordinó desde 2018 el acompañamiento y la asistencia psicológica de Marcos Ramos tras la recuperación de su identidad.
El caso
Cuando Marcos Ramos nació, su padre, Pastor Dante Campos, ya se encontraba en la clandestinidad y se presume que nunca llegó a conocerlo. Más tarde fue secuestrado y permanece desaparecido. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, había sido detenida ilegalmente en varias oportunidades y fue vista por última vez entre noviembre y diciembre de 1976.
Tras el secuestro de los hermanos y la posterior huida de Elías Suleiman, ambos permanecieron separados durante más de cuatro décadas y recién pudieron reencontrarse en 2018. De acuerdo con la investigación, Marcos fue apropiado por Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i' Tabla”, quien integraba el Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército Argentino en Tucumán.
La acusación sostiene que Carlos Alberto Vega, entonces capitán y jefe de Actividades Especiales de Inteligencia en la provincia, brindó respaldo ideológico y funcional a Sánchez, razón por la cual ahora enfrenta el juicio oral como presunto partícipe necesario de los hechos.