
La vigencia del nuevo régimen cambiario, que llevó al dólar oficial a moverse –por ahora de forma estable– en torno a los $1.230, de un valor previo de $1.097, generó una rápida reacción de las empresas de alimentos y artículos de limpieza y cosmética. La suba del dólar disparó, después de muchos meses de estabilidad, remarcaciones de entre 7% y 12% que por ahora los supermercados se resisten a aplicar.
El Gobierno salió a decir que los supermercados no iban a aceptar subas por parte de las empresas productoras de alimentos, algo que fue ratificado luego por la Asociación de Supermercados Unidos (ASU).
Los incrementos abarcaban aceites, harinas, productos de limpieza e higiene personal, entre otros bienes de primera necesidad. El ministro de Economía, Luis Caputo dijo que "los supermercados grandes rechazaron la mercadería con lista de precios nueva de Unilever y Molinos, con subas que iban de 9% a 12%". Según trascendió, el funcionario reiteró a los fabricantes que la gente "no va a convalidar aumentos de precios".
Por su parte, el presidente Javier Milei consideró que no hay necesidad de trasladar el nuevo precio del dólar a los precios. "Los precios determinan los costos, y no los costos determinan los precios", sostuvo Milei, y al advertir sobre la posible reacción de los empresarios frente a la liberación cambiaria, agregó: "Que se metan los productos en el orto. Es una muy buena explicación".
Oportunistas
Entre las alimenticias y compañías de consumo masivo que les anunciaron aumentos de entre un 7% y un 9% en aceites, harinas, papel higiénico, rollos de cocina, pañales y productos de limpieza e higiene personal como desinfectantes y aerosoles se encuentran Unilever, SC Johnson, Softys, Aceitera General Deheza (AGD), Bunge y Molinos Río de la Plata, señalaron fuentes del sector.
El subsecretario de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, Fernando Blanco Muiño, destacó que “no hay motivo, ni cambiario ni tributario que justifique el aumento en las listas de precios que algunos pretenden imponer a los consumidores”. “Esas listan serán rechazadas por cadenas nacionales, regionales y almacenes. En el gobierno de Javier Milei no hay lugar para oportunistas”, adelantó.
Al respecto, ASU sostuvo en un comunicado: “Queremos comunicarle a la sociedad nuestro firme propósito de no aceptar listas de precios de nuestros proveedores que contengan aumentos desmedidos y/o especulativos. Reiteramos que nuestro objetivo es hacer llegar al público productos de la máxima calidad y al mejor precio. Nuestros mayores esfuerzos están orientados a ello”.
Los llamados de algunas empresas grandes a las cadenas comenzaron a llegar en la jornada del martes por la tarde. El motivo era darles aviso de que en las próximas horas recibirían nuevos listados de precios con subas de un dígito, pero que en algunos casos llegarían al 9%. Los argumentos, dos: por un lado, muchos alimentos y productos de consumo masivo tienen componentes dolarizados por ser importados; por otro, los alimentos exportables naturalmente suben también de precio localmente, si se les mejora el valor de exportación por un tipo de cambio mayor. Sucede, por ejemplo, con la carne, que igualmente ha subido fuertemente antes de la devaluación; de hecho, fue uno de los rubros que incidió en el alto índice de inflación de marzo.
Negativa de los mayoristas
"Ante la reciente liberación del cepo cambiario, desde el sector mayorista expresamos nuestro rechazo a las listas de precios que están llegando con aumentos injustificados", señalaron desde CADAM (Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas) en un comunicado oficial.
Según señalaron, "la liberación del cepo no representa una devaluación, sino la apertura positiva del mercado. Ya de por sí las empresas operaban con el dólar MEP, que incluso registró una baja tras la apertura del dólar oficial, lo que refuerza la idea de que no hay fundamentos para remarcar precios", se quejaron.
Además, expresaron que "el nuevo tipo de cambio oficial liberado está orientado exclusivamente a personas físicas, por lo que no afecta directamente la operatoria de las empresas".
"Hacemos un llamado a la responsabilidad de todos los proveedores del mercado para evitar distorsiones y especulaciones que sólo generan incertidumbre y afectan el normal funcionamiento del comercio", dijeron y explicaron que "el verdadero problema de la economía no es el dólar sino los impuestos (especialmente los distorsivos como son los IIBB y tasas municipales) y los "costos ocultos".