
Marcelo Bielsa confirmó este martes su desvinculación de la selección uruguaya en una conferencia de prensa cargada de tensión, apenas días después de que la Celeste quedara eliminada en la primera rueda del Mundial 2026. El entrenador rosarino, visiblemente golpeado, eligió el Estadio Centenario para hacer un balance público de un ciclo que terminó de la peor manera: tercero en el Grupo H, con apenas dos unidades sobre nueve posibles y sin margen para meterse entre los 32 mejores del torneo.
Desde el primer minuto, Bielsa no esquivó responsabilidades. Reconoció que el desenlace resultó imposible de anticipar y que administrar el plantel que tenía a disposición no le alcanzó para torcer el resultado. "No puedo justificar la posición que obtuvimos", admitió, aunque aclaró que tanto él como su cuerpo técnico y los futbolistas agotaron cada recurso disponible. El entrenador remarcó, eso sí, que ningún cambio de rumbo en sus decisiones hubiera modificado el desenlace.

Uno de los ejes centrales del encuentro con la prensa fue desmontar la versión de una interna con los referentes del plantel. Consultado sobre un supuesto pedido para modificar el planteo táctico de cara al cruce decisivo ante España, lo negó de manera terminante y sostuvo que jamás existió esa exigencia. Para reforzar su argumento, exhibió números de carrera: la Celeste corrió un 20% más que Arabia Saudita, un 30% más que Cabo Verde y un 25% más que España, a la que además le ganó en metros recorridos durante el complemento por sobre el primer tiempo, algo poco habitual en el fútbol de alto rendimiento.
El técnico sí admitió dos concesiones puntuales que surgieron de charlas con el grupo tras la caída ante Estados Unidos: unificar los entrenamientos en un solo bloque, en lugar de dividir al plantel en dos, y acortar la duración de las reuniones colectivas, sobre todo aquellas destinadas a repasar los partidos ya disputados. Bielsa explicó que aceptó ambos pedidos porque sostener una postura que los jugadores no compartían hubiera generado más daño que beneficio, y descartó por completo que esas modificaciones hayan incidido en la floja campaña.

Sobre el cierre, la conferencia derivó en un tono más personal. El entrenador argentino habló del enorme esfuerzo que les demandó a los jugadores el proceso y pidió disculpas por su reacción destemplada ante las cámaras tras la derrota con España, atribuyéndola al dolor del momento y no a una falta de respeto hacia nadie. También negó haber hablado alguna vez con periodistas o dirigentes por fuera de los canales oficiales, insistió en que su vínculo con el plantel jamás fue un obstáculo y cerró sin plantear ningún tipo de legado ni consejo para quien lo suceda al frente de la Celeste.
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