
Atlético Tucumán afrontaba una parada complicada en un contexto complejo: debía atravesar una exigente prueba frente al Racing de Costas en pleno interinato de Ramiro González, entrenador de la Reserva, mientras aguardaba la asunción oficial de Julio César Falcioni, presente en el estadio para observar a sus nuevos dirigidos. Lo que podía ser para el Emperador una victoria que le permitiera trabajar con tranquilidad, terminó siendo exactamente lo contrario.
El Decano apostó por una línea de cinco defensores con la intención de amortiguar las ofensivas de los extremos de Racing y lastimar por los costados. El plan dio resultados en el desarrollo: Atlético tuvo el control y generó situaciones claras, aunque no logró concretarlas. Un remate de Di Plácido, otro de Tesuri y una serie de centros que Cambeses desactivó con seguridad marcaron ese dominio inicial. Hasta que llegó el baldazo de agua fría: una salida desde el fondo de Racing encontró mal parados a Di Plácido y Ferrari y, tras una secuencia de toques —primero el taco de Pizarro para la velocidad de Vergara—, el colombiano definió al primer palo de Ingolotti (que achicó mal) para que la Academia, en su primer tiro al arco, sea gol. La desilusión fue total y, antes del descanso, Tesuri estrelló un disparo en el palo y Abeldaño se topó con otra buena intervención de Cambeses.

El murmullo comenzó a crecer pese a que, en los papeles, Atlético no merecía irse en desventaja, pero el fútbol no entiende de lógica. En el complemento, el empuje volvió a ser un vendaval sin premio: Tesuri, con el arco sin portero, la mandó a las nubes. También hubo un remate lejano de “Laucha” Godoy, ya ingresado, un mano a mano de Abeldaño que Pardo resolvió con solvencia y un centro de Ham que generó poca expectativa. Los cambios fueron inofensivos y no alteraron el panorama y, con los espacios cada vez más amplios, llegó el segundo de la visita: Zuculini capturó un rebote y asistió a Duvan Vergara para su doblete y un trámite que quedó liquidado. Cambeses se hizo gigante en un duelo ante Brondo y, en el suspiro final, Solari y Conechny armaron una doble pared frente a una defensa desarticulada y sin oposición para sellar el tercero.
Los silbidos finales reflejaron el flojo Apertura de Atlético Tucumán, que apenas suma un triunfo frente al recién ascendido Estudiantes de Río Cuarto y arrastra más de 400 días sin festejar fuera de casa. Todos ingredientes para un coctel peligroso donde acecha el descenso. El Emperador, Julio César Falcioni, tendrá que trabajar y mucho para conquistar nuevas tierras con unos soldados que hoy no responden ni en lo anímico ni en lo futbolístico.

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