
Viernes 27 de febrero. Casi las 22 horas en Mendoza. Por las semifinales de la Liga Nacional Femenina de Vóley, Tucumán de Gimnasia vencía 2-1 a San Martín de Formosa, y estaba 24-18 arriba en el cuarto set. Match point. Con la número 19 en la espalda, Jimena Sánchez defiende primero un intento de toque suave del rival. La jugada sigue, la pelota vuelve a su campo tras una defensa rival, y Jimena, tras un armado de su capitana Elena Guerrico, remata cruzado. La pelota encuentra el piso de la cancha en un lugar donde no había ninguna jugadora formoseña. Punto, partido y ascenso para las "Lobas", que tras dos temporadas en la segunda división, vuelven a la elite del vóley argentino.
Apenas un segundo demoró Sánchez en darse vuelta, ver a sus compañeras festejando y derrumbarse en el piso. Un segundo en el que debió procesar demasiado. "No sabía que era el último punto, y muchas de las chicas tampoco. Ninguna sabía cuánto nos faltaba para ascender. Teníamos la cabeza tan adentro de la cancha, del partido... lo jugamos a puro sentimiento", contó Jimena, en diálogo con TdN.
La opuesto de 20 años marcó los últimos dos puntos de su equipo ante San Martín. Y aunque posteriormente perdió la final ante Glorias Argentinas en un partidazo, por 3-2, el objetivo principal ya estaba cumplido: el regreso a la Liga Argentina, la máxima categoría, donde Tucumán de Gimnasia había jugado varias temporadas hasta su descenso en 2024.
“Cuando ataqué y vi que picó la pelota, me di vuelta y las vi a las chicas salir corriendo. Las miré, me tiré en la cancha y dije ‘ya está‘. Sentí una emoción que no puedo explicar; una satisfacción y una tranquilidad tremenda”, relató Jimena sobre ese momento.
Para Sánchez, esta fue su tercer torneo nacional con Tucumán de Gimnasia. Y vaya si no tenía ganas de revancha: el primero fue la Liga Argentina donde el “Lobo” descendió, y el segundo la Liga Nacional de 2025, donde el equipo quedó a un paso del ascenso tras perder 3-2 en semifinales, en un duelo en el que estuvo 3-2 arriba. “La tercera tenía que ser la vencida”, dijo entre risas.
Las ganas de revancha, asegura Jimena, estaban en todo el plantel. “Así lo encaramos. El año pasado éramos todas jugadoras locales; este año trajeron refuerzos. Pensábamos que si con las locales nos quedamos a un pasito, con refuerzos que vinieron de otros lados, con experiencia en ligas nacionales, el ascenso tenía que quedar para nosotras”, explicó. Dicho y hecho.

Justamente, esa experiencia que sumaron las refuerzos, aseguró Sánchez, fue una de las claves, así como la entrega de todas las jugadoras. “Siempre tuvimos cabeza fría para afrontar los momentos difíciles; así logramos dar vuelta partidos que creíamos perdidos. También fue mucho pasión por el club, amor por la camiseta; las que somos de acá necesitábamos dejar al club que nos dio tantas alegrías en la categoría más alta”, consignó Sánchez, que afirmó que el triunfo 3-2 sobre Banco Provincia, en uno de los duelos más complejo de fase de grupos, fue un momento clave. “En ese momento nos dimos cuenta de que podíamos; arrancamos perdiendo y lo dimos vuelta, se notaba la actitud, las ganas de ascender, de ganar”, remarcó.
Un camino meteórico
La trayectoria de Sánchez en el vóley no es la habitual, o al menos no la que atraviesan la mayoría de las jugadoras. En la mayoría de los casos, el camino empieza a edades tempranas, e implican varios años de desarrollo. Jimena apenas necesitó unas pocas temporadas para llegar al primer equipo de Tucumán de Gimnasia.
Su llegada al vóley, cuenta, se dio a los 16 años, poco antes de cumplir 17. ¿El motivo? Volver a hacer actividad física tras la pandemia. “Yo era una persona activa, que le gustaba salir, hacer actividad física, y en los dos años de pandemia me caí. Mi mamá me dijo que veamos de que hiciera un deporte, que yo era alta y tenía potencial, y caí en el vóley”, develó.
Hasta ese momento, Jimena jamás había practicado un deporte. “Me gustaba mucho el fútbol, pero lo jugaba con amigas y familia, nunca de manera más profesional, más seria”, admitió. Esa experiencia la vivió por primera vez en el Complejo Belgrano, donde comenzó su camino en el vóley, una disciplina que jamás había jugado.
A partir de allí, comenzó el ascenso. Apenas duró un año y medio en el club, cuando dio el salto a Tucumán de Gimnasia por recomendación de sus propios entrenadores. “Me dijeron que se notaba que me gustaba el deporte, que le había agarrado la mano rápido, y que siguiera creciendo”, detalló.

Desde su llegada a Tucumán de Gimnasia, fue Yamil Chaya, entrenador del equipo de Primera, quien la tomó bajo su mando. Así, trabajó un año con la categoría Sub-18, y ya en su segunda temporada pasó a integrar el plantel de Primera. “Me salté etapas muy rápido”, reconoció Sánchez.
Jimena explicó qué fue lo que la llevó a quedarse en el vóley. “El ambiente me gustó mucho, es hermoso; las chicas son divinas en cualquier grupo. La pasión de los entrenadores también; en el Complejo me tocaron entrenadores que recién arrancaban pero se veía que les gustaba enseñar, y en el club (Tucumán de Gimnasia) son locos por el vóley. Eso es algo que a mí me enamoró”, apuntaló.
Por supuesto, ese crecimiento rápido también obligó a Jimena a realizar cambios en su vida cotidiana, apuntando a mejorar el rendimiento y ser más profesional. “Tuve que empezar a levantarme más temprano, priorizar las comidas porque si no no lograba rendir. La parte física también costó un montón, pero son cositas que se hacen llevaderas por la entrega del club, por el grupo que tenemos”, apuntaló.
El vóley, 24/7
En menos de cinco años, el vóley pasó de ser un mundo ajeno a ser la vida misma para Sánchez. Además de formar parte del primer equipo, la opuesta de 20 años también se dedica a enseñar en Tucumán de Gimnasia.
“El año pasado estuve como profesora en Sub-12, Sub-16 y Promocional femenino. Este año todavía no sé nada, pero la idea es seguir enseñando, demostrándoles a las chicas mi pasión. Veo por ahí mi futuro”, afirmó.

Antes, por supuesto, está en el horizonte una carrera como jugadora. Este año, se mantendrá en el equipo de Primera, disputando los torneos locales, con la ilusión de integrar el plantel en la Liga Argentina del próximo año.
Sin embargo, no descartó la posibilidad de emigrar a otro club fuera de Tucumán, si se diera la oportunidad. “El torneo tucumano no tiene tanto nivel, no hay tanta competencia, entonces me gustaría ir a buscar mejorar en otro lado. Me encantaría formar parte de planteles de equipos importantes de otras provincias”, reconoció Sánchez.
No obstante, la prioridad, hoy por hoy, la tiene Tucumán de Gimnasia, el club que le abrió las puertas. “Si me dan la oportunidad, me encantaría seguir defendiendo los colores del club. La idea es poder jugar la Liga Argentina con Gimnasia”, concluyó Jimena, que encontró en el vóley un mundo desconocido que la cobijó como propia, y que hoy le ofrece un mundo de oportunidades.
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